CALENTAMIENTO No sé si he perdido el do de mi clarinete, la comba o un diente para el Ratón Pérez. Lo que sé es que la sensación es de extravío en el momento en que me siento hoy a escribir esto. La anunciada llegada de los Magos de Oriente, la noche mágica que todavía consigue remover mariposas en mi barriga y acelerar los latidos de mi corazón, está cada vez más cerca. Como cada año, pondrá el broche final al tsunami de las fiestas navideñas. Enredada entre el calor de los fogones de comidas opulentas y el baile de vajillas que salen a escena, abandonando su retiro anual de aparadores, alacenas y vitrinas —como artistas que lo hicieran de sus camerinos—, dejé de soltar la mano para escribir… La ocupé a contrarreloj en estos otros menesteres: —¡Mamá que no llegamos! —frase familiar acuñada desde que hace algunos años yo la expresara como un mantra por primera vez, atacada de nervios por no estar a tiempo —nunca oc...
Entradas
Mostrando entradas de enero, 2026